La energía solar es una de las energías renovables que existen en nuestro planeta, obtenida mediante el aprovechamiento de las radiaciones electromagnéticas que proceden del Sol.

El año pasado, fue espléndido para la energía solar. Se batieron muchos records en cuanto a instalaciones y se dio un claro empujón a esta alternativa energética, llegando a ser la fuente de energía con el crecimiento más veloz, incluso por delante del carbón.

Goldman (uno de los grupos de banca de inversión) dijo que esperaba que las instalaciones solares a gran escala alcanzarán los 108 gigavatios (GW) en 2019, un 12% más que el año anterior, y luego crecerían otro 10% en 2020 hasta 119 GW. Para 2021 y 2022, el banco espera que la capacidad alcance hasta los 129 GW y 135 GW.

Más de la mitad de esta capacidad se instaló en China, el país que se ha convertido en un consumidor voraz de energía. Pero además de China, otros países contribuyen al crecimiento de esta fuente de energía. Así, India y Estados Unidos se sitúan detrás del gigante asiático como los mayores productores de esta fuente de energía.

Esta fuente de recursos se caracteriza por tener una gran cantidad de beneficios, entre ellos la capacidad de renovación, y a los que se le suman la no contaminación y la disponibilidad en todo el planeta, contribuyendo al desarrollo sostenible y a la creación de miles de puestos de trabajo en las zonas donde se implanta.

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