La medida, anunciada a mediados del año pasado, ha entrado en vigor en marzo de este año, afectando a un 6% de la exportación española a China. El gobierno chino anunció a mediados de 2017 un aumento en el nivel de pureza exigido al importar residuos sólidos de otros países, entre ellos, España. Ello es prueba de su renovado ánimo de proteger y mejorar la defensa del medio ambiente. Además, dicha medida se enmarca en la estrategia de cambiar su posición en la cadena de producción mundial de ser la fábrica del mundo con un bajo valor añadido a pasar a ocupar una parte innovadora y de alto valor añadido.

La problemática deriva del hecho que a causa de los bajos niveles de pureza exigidos para las importaciones de residuos sólidos en China, no son pocos los agentes que estaban aprovechando para introducir residuos con un nivel tan bajo de pureza que eran imposibles de reciclar, provocando así el consecuente desgaste medioambiental.
En concreto, esta prohibición afectará a 4 clases que comprenden 24 tipos de residuos sólidos, entre ellos, deshechos de plástico, deshechos de papel desclasificado, deshechos textiles, escorias de vanadio y otros metales y otras clases de basura, pretende una importante reducción de la cantidad, clases y tipos de residuos sólidos importados.
Dichas partidas se corresponden con un valor total aproximado de 380 millones de euros, alcanzando al 6% de las exportaciones españolas a China. Los efectos ya se están haciendo notar ya que si comparamos las estadísticas de comercio de enero de este año con las del año anterior se nota un descenso del -96% en residuos de papel y plástico respectivamente, siendo 27 el número de empresas exportadoras de papel reciclado y 70 empresas exportadoras de plástico reciclado. Las caídas han sido significativas también en cobre, cinc y aluminio, entre otros.
Estas medidas están provocando diversas reacciones. Países como Australia o EE.UU. han pedido a China que suavice las nuevas restricciones ya que los efectos sobre la cadena mundial de reciclaje están provocando grandes distorsiones. Por otro lado, no son pocas las voces que acusan la necesidad de gestionar los residuos propios dentro de las fronteras de cada país, mostrando así las deficiencias en los distintos sistemas de reciclaje y gestión de los residuos. Mientras tanto, cantidades de basura ingentes comienzan a acumularse en los vertederos de cada país, y otros países como Vietnam o Malasia comienzan a perfilarse como posibles nuevos destinos de la basura.

 

Fuente: ICEX
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